Un hombre sin caballerosidad no es un hombre. Si tiene caballerosidad y respeto por la muerte, jamás puede rebajarse a actuar como una bestia, ni permitirá que una mujer se arruine con él, perdiendo el respeto de sí misma y el respeto de los demás. Toca al hombre poner el ejemplo bueno y no desviarse.
B-P, Roverismo Hacia el Éxito (1922)
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